Discurso de Bernardino Rodríguez, nuevo presidente de la Federación de Periodistas del Perú, al asumir el cargo, el viernes 2 de octubre de 2009
Queridos colegas periodistas.
Señoras y señores, aquí presentes:
Es imposible comenzar estas palabras, sin expresar en primer lugar nuestro profundo agradecimiento a los periodistas de cuarenta y seis ciudades del país que a través de sus centros federados y en proceso electoral nacional, por voluntad emanada de las ánforas nos han encomendado la función de dirigentes de la Federación de Periodistas del Perú.
Estamos conscientes del despertar que ha generado en el periodismo peruano estos recientes comicios y la esperanza que tienen muchos en un renacer de nuestra querida organización gremial, semejante a las épocas que vivió ayer. Estamos conscientes también de la responsabilidad que nos espera. Seguramente nuestras capacidades no están a la altura de las altas esperanzas cifradas en nosotros, pero éstas corren paralelamente con nuestra voluntad de servicio. Y nos sentimos optimistas de alcanzar el éxito, porque sabemos que contamos además de nuestro esfuerzo, con la voluntad decidida de colaborar de todos ustedes.
La Federación de Periodistas del Perú, es una institución que nació por fuerza y empeño de los hombres de prensa peruanos en 1950, en horas aciagas de dictadura y represión. Su creación fue una histórica respuesta, valiente y cívicamente madura, para exigir su derecho a la libre expresión cuando las luces de la democracia estaban apagadas en nuestra patria.
Se unieron entonces periodistas jóvenes y mayores, de distintos colores políticos, para –en una especie de supra organización- conciliar que todos tienen a derecho a expresarse sin coacción.
Como el francés Voltaire que dijera “No participo de tus ideas, pero puedo dar mi vida en defensa del derecho que tienes de decirlas”, consagraron sus principios en una declaración que concluye sentenciando “Libertad para la verdad, responsabilidad en la expresión”. Y aparece luego en una tercera línea, la legítima demanda social “Decorosa condición económica para el periodista”.
Es cierto que existía antes de la creación de la Federación, la Asociación Nacional del Periodistas. Pero esta asociación entonces había devenido bajo el control de una familia o una empresa en particular, desertando de los fines que dieron origen a su creación. Cuando resultó inviable democratizarla, Genaro Carnero Checa, un tenaz y ejemplar luchador social dentro de su gremio periodístico y un puñado de periodistas, resolvieron crear una nueva y auténtica organización gremial.
Presidió el 'Negro' Genaro, como le llamaban, la comisión organizadora. Pero supo aceptar declinar la presidencia para evitar darle un marcado sesgo político a la naciente institución, lo que acaso hubiese limitado la expansión que luego alcanzó. Así, el primer presidente resultó Gastón Aguirre Morales, destacado periodista del diario “La Crónica”.
Los asfixiantes apremios de la prensa por la acción represiva, hizo que admirablemente La Federación naciera vigorosa, con filiales a nivel nacional y plenamente representativa. Desde entonces ha sido un bastión de defensa de la libre expresión y fuente creadora de conquistas sociales y profesionales para el periodismo nacional.
Ayer nomás se ha conmemorado el Día del Periodista Peruano. Es este un buen momento para rendir homenaje a Antenor Escudero Villar, redactor de “La Crónica”, quien en el Primer Congreso Nacional de nuestra Federación propuso e hizo aprobar que el 1º de octubre sea consagrado como nuestro día, en homenaje a aquella fecha de 1790 en que apareció el Diario de Lima, fundado por Jaime Bausate y Meza, el primer periódico diario que apareció en América, brindándonos para siempre la gloria de ser el diarismo más antiguo del continente.
También ha sido nuestra Federación la que reclamó el reconocimiento del periodismo como una profesión e igualmente la colegiación profesional. Lo primero lo consigue mediante Ley 15630 en 1966 y lo segundo mediante Ley 23221 en 1980.
¡Cuánto le debemos a la Federación!. Nuestras reivindicaciones sociales, nuestra propia formación profesional porque en el pasado era escuela constante de capacitación mediante foros y seminarios; eventos que al igual que se realizaban en Lima, igual se cumplían en lugares remotos del país. En ellos los periodistas de hoy aprendimos de nuestros mayores, además lo que es ética profesional. No es casualidad que entonces hubiese un periodismo más honesto que hoy. Le debemos hasta nuestra fraterna relación amical de hoy, porque su sede era el lugar donde convergíamos de las diferentes salas de redacción.
Pero, hay que admitir también que ha sido escenario de nuestras disputas políticas y nuestras intolerancias para con la idea ajena, llegaron a fraccionarla, dañar su organización y al final, descuidarla.
Sería doloroso y complicado hacer un recuento de lo que sucedió después, cuando devino en crisis. Dejemos que el Comité Ejecutivo Nacional entrante establezca las responsabilidades y aplique las enmiendas y las sanciones. Lo importante es que nuestra querida Federación, empieza a ponerse en pie, por voluntad general de sus agremiados.
Saludamos quienes acabamos de asumir cargo, la gestión presidida por Germán Llanos Castillo porque al haberle dado modernos estatutos, ha restablecido el derecho universal al voto y ha permitido que en un proceso electoral, impecablemente conducido por lo demás por los señores miembros del Comité Electoral, emane una dirigencia auténticamente representativa.
Anuncio al comenzar esta gestión, que están suspendidas nuevas inscripciones de miembros y que vamos realizar primero una sustancial depuración para que queden en los padrones quienes son auténticamente profesionales de la prensa. Luego de esta tarea, cuando se reabran las inscripciones, habrá una comisión calificadora que emita un dictamen sobre cada solicitud. Solo si el expediente es aprobado en sesión del Comité Ejecutivo Nacional, se incorpora al solicitante.
Anuncio también que quedarán suspendidos en su condición de miembros quienes en el pasado fueron directivos y no rindieron informe económico de su gestión. Se mantendrán suspendidos hasta que cumplan con su deber o un Congreso tome decisiones mayores.
Se va a implementar importantes programas sociales en beneficio de los federados y sus familias y en este campo tocaremos las puertas del Gobierno para que se permita excepcionalmente, siquiera por una vez, el acceso directo de los periodistas a los programas de vivienda de interés social en las distintas ciudades.
Se va a crear el Centro Federado de Estudiantes de Periodismo. La idea es que vengan pronto las nuevas generaciones de comunicadores a remplazarnos. ¿Por qué no? Don Alfonso Grados tenía la edad de esos jóvenes cuando él y su generación fundaron la Federación. Nos vamos a aproximarnos a los nuevos periodistas de los grandes medios, para que se enrolen a este gremio.
Y a propósito, nos preocupa que en algunas empresas de comunicación no se respeten los derechos labores. No es justo que medios de prensa atentos a investigar y descubrir lo indebido afuera, cometan abusos por transgresión de la ley adentro. A los trabajadores afectados asistiremos con el asesoramiento legal correspondiente.
Pero hay otro espacio laboral más grande y desprotegido, cual es el trabajo independiente del periodista. Con el crecimiento económico del país, hay más espacio para empresas de servicios de la comunicación.
En estos días en los que se ha difundido que el Perú es líder continental en micro empresa y micro finanza por el surgimiento al mundo empresarial de emergentes sectores de la población, hay que fomentar, orientar y ayudar a nuestros compañeros periodistas de trabajo independiente a ser micro empresarios de la comunicación. Tenemos que trabajar en este sentido para engarzarlos con entidades crediticias que tengan decisión de abrir líneas de préstamos para financiarlos en sus proyectos. Esa será una tarea fundamente de parte nuestra que hoy como proyecto acariciamos.
Pero aquí existe otro obstáculo por superar. El Estado se ha vuelto excesivamente ahorrativo en publicidad, en el mal entendido que gastar en publicidad es un derroche de dinero. La publicidad no es gasto, es inversión. Y en el caso del Estado no sirve para vender un producto sino para promover la participación popular en sus programas sociales. Es una forma de comunicar y un gobierno democrático está obligado a hacerlo, obviamente para informar con la verdad.
Sí, hay que en los tiempos recientes ha reaparecido pálidamente la publicidad estatal, acaso a consecuencia de los recientes desbordes sociales que estallaron en algunas regiones del país. Pero esta tiene que llegar también a la mal llamada “prensa chica” de Lima y a los medios de prensa, radiales y televisados del interior del país. No puede ser exclusividad de unos pocos medios poderosos. Con el marketing, hoy en día en materia de comunicación es muy relativo el calificativo de “chicos” y “grandes” porque depende a quien se quiere llegar. El Diario “El Pueblo” de Arequipa con 5 mil ejemplares al día, tiene más llegada en la segunda ciudad del Perú que cualquiera de los grandes diarios de Lima. La emisora más sintonizada de Juliaca, tiene en esa ciudad más oyentes que la cadena radial que transmite desde la capital de la República. Y esta realidad se repite en todos los pueblos del interior del Perú. Es más, ocurre incluso en zonas marginales dentro de la Gran Lima.
Entonces ¿Por qué concentrar el avisaje del Estado solo en la llamada gran prensa nacional? Ese mensaje no llega con fuerza a los pueblos del interior y en veces a determinados segmentos de la gran población de Lima a donde sí llega una publicación con dirección específica.
La Federación alza su voz en defensa del periódico “chico” (así entre comillas nomás) y de la radioemisora provinciana, porque no es acertado dentro de la estrategia de comunicación del Estado; no es democrático y no es justo para con los propietarios de esos medios modestos pertenecientes a verdaderos quijotes que articulan los pueblos del Perú. La Federación reclama, además, porque muchos de ellos como periodistas pertenecen a nuestra institución gremial.
Nuestra institución que largo tiempo fue la única voz del periodismo en el Perú, saluda con beneplácito que hoy en día las empresas periodísticas estén organizadas en su Consejo de la Prensa Peruana. Es legítimo y es positivo, porque fortalece el tejido social de la democracia que cada sector tenga su asociación representativa, empresarios y trabajadores. Reclamamos, sin embargo, del Congreso de la República y de otros organismos públicos el mismo derecho a ser consultados sobre determinados temas que tienen ingerencia con la prensa y el uso del derecho de la libertad de expresión.
Tenemos algunas propuestas, que, estudiadas previamente con comisiones de trabajo internas, luego formularemos al Gobierno Nacional en uso de nuestro derecho de proponer mejores acciones. Algunas son las siguientes:
En este empeño por relanzar al Perú en el exterior, no puede estar soslayada la prensa. Es necesario un sistema de comunicación externa en manos de periodistas experimentados. Deben existir las agregadurías de prensa en las embajadas peruanas y estas han de ser los voceros públicos en los demás países, vendiendo una mejor imagen peruana.
En una democracia como la que vivimos en la que todos tenemos derecho a la participación, es razonable que dentro del directorio de las empresas de comunicación del Estado, sea Editora Perú o el Instituto Nacional de Radio y Televisión, se de asiento a un representante del periodismo gremial y organizado.
Si la colegiación profesional debe ser obligatoria o no, siempre fue tema de controversia. Lo que no debiera permitirse más es que se sigan improvisando periodistas en las empresas o en el propio Estado. Las empresas solo deben contratar a quienes tienen titulo en la materia o acrediten una larga experiencia probada por anteriores certificados de trabajo; pero debutantes sin título, ya no. ¿Entonces para qué se permite estudien miles de jóvenes ciencias de la comunicación en las universidades?
Puede parecer paradójico, pero antes no había tanta enseñanza universitaria de periodismo y los periódicos tenían mejor contenido. Los jóvenes egresan cargados de nobles ideales pero se encuentran con una dura realidad a la hora de trabajar, porque contrariamente a la hora de trabajar se les exige lo contrario, amarillismo, sensacionalismo, noticia barata y cargada de escándalo o chorreando sangre. En “La Prensa” Pedro Beltrán enseñaba en su “escuelita” que la noticia lo es si el hecho es importante, pero obligadamente hay ponerle una dosis de interesante. Contrariamente los diarios de estos tiempos recientes, en su mayoría buscan los hechos interesantes aunque no tenga nada de importante. La televisión sabía lo que es educar con amenidad. Es ahora irónicamente una vergüenza que sus propietarios no se sonrojen porque les llamen “televisión basura”. ¿Qué está haciéndose de la comunicación, por favor? El amarillismo en los diarios está extendiéndose últimamente hasta en las publicaciones reputadas tradicionalmente como serias.
Un estudio en profundidad de la Facultad de Psicología de la Universidad Ricardo Palma, estableció científicamente el daño para la salud mental y la moral social, causado por determinados programas de la televisión peruana. Nadie le publicó este trabajo. La Universidad tuvo que pagar su aviso para difundirlo.
El Dr. Luis Loli Roca, ex presidente de la Federación, planteó alguna vez que cada periódico, radioemisora o televisora, tenga su propio código de ética, pero esto nunca fue atendido. Cosa curiosa, le publicaron su propuesta y, que se sepa, nadie la aplicó. La Federación va a preguntar a la Defensoría del Pueblo si acaso no cree le competa intervenir en defensa de la mejor educación y formación de valores de la sociedad. O es que debe existir por ley un Defensor del Lector y Televidente que emane del acuerdo de diversas instituciones privadas representativas de sectores de la población.
Próxima a cumplir 60 años, dentro de nueve meses, la Federación de Periodistas del Perú es una institución con mucha historia que en su largo caminar ha sembrado enseñanzas. Por eso hoy, cuando buscamos trazar su futuro, tenemos como fuente viejas pero vigentes lecciones una nueva etapa. Sigue incólume su Declaración de Principios y sus lemas cual banderas jamás arriadas:
Libertad para la verdad. Responsabilidad en la expresión.
Fiel a estos enunciados, seremos bajo esta gestión que se inicia defensores del derecho al libre ejercicio profesional, que no solamente debe entenderse al estilo convencional sino como el derecho al pleno acceso a las fuentes informativas del sector público; la transparencia es la única forma de luchar contra la corrupción. Felizmente para el efecto se cuenta con las facilidades que brinda la Internet.
Pero, en cumplimiento del lema segundo, Responsabilidad en la Expresión, predicaremos la obligación de la expresión equilibrada y serena. Nunca olvidemos que somos unos privilegiados porque la sociedad ha puesto en nosotros el debe de transmitir su comunicación, pero hay entregarla intacta, sin adulteraciones mal sanas. Usar el micrófono para desatar incendios sociales que terminan costando vidas al pueblo, es grave y es imperdonable. No hay lugar en las filas de la FPP para el periodismo incendiario ni para el periodismo obsecuente y servil de la autoridad sabe Dios a qué precio.
Don Alfredo Vignolo, un maestro del periodismo que hizo de la ética periodística su especialidad y su bandera de lucha por una profesión superior, en sus días finales de existencia, enclaustrado en su domicilio y padeciendo sus males, en una última producción intelectual elaboró para su Federación precisamente un Código de Ética. Un didáctico y moderno código, que aborda temas contemporáneos como el medio ambiente, la cláusula de conciencia, la protección al refugiado. Ojalá alguna universidad nos lo quiera reeditar, porque hoy más que nunca se necesita esté en la cabecera de la cama de los periodistas en ejercicio, de los jóvenes estudiantes de esta profesión y al alcance de la propia ciudadanía para tenga argumentos que le permitan fiscalizar y exigir con legítimo derecho un mejor periodismo.
Ese documento es otra lección que viene de las generaciones de ayer de nuestra institución, para las generaciones de hoy.
Y hablando de los valores que enriquecen a la institución, tengo que referirme al doctor Alfonso Grados Bertorini, para alegría nuestra aquí presente. Cuando fuimos a visitarlo para invitarlo, un familiar suyo –perdone la infidencia doctor- nos anticipó que era imposible acepte. Por un problema de salud estaba declinando toda invitación. Pero más ha podido en él su inquebrantable solidaridad con su gremio, con los amigos y colegas de su propia vocación, que cualquier malestar, pasajero por supuesto.
Aquí está puesta en pie otra vez, la institución que usted fundó. Casi sesentona pero con nuevos bríos. Con una generación heredera de los valores profesionales y sociales de la gloriosa generación que Ud. integra. Tenemos orgullo de ser discípulos de aquella constelación de periodistas cultos y talentosos de ayer, muchos de los cuales hoy nos miran complacidos este medio día desde una estrella en el firmamento.
A usted le decimos esta mañana de viva voz, gracias. Gracias don Alfonso porque su larga y limpia trayectoria en todas las facetas de su vida, enriquece la historia de su Federación. Larga vida maestro, el periodismo peruano lo necesita como un orgullo viviente y como un incuestionable referente.
Una reflexión final. Al saber los resultados electorales, dijimos que no habíamos ganado nada. Solo el privilegio de ubicarnos en el partidor para empezar este desafío. Con todo respeto, debemos agregar una segunda reflexión, esta vez para todos los miles de periodistas federados: No se vota y se espera qué pasó al término de una gestión. No se pregunta qué van a hacer por mí, sino ¿Qué voy a hacer yo? Reconstruir nuestra Federación es tarea de todos, vengan a su local de la avenida Abancay, conozcan lo que queremos hacer y traigan sus propias ideas.
Juntos sí podemos retomar el viejo y buen camino.
Muchas gracias
¿Conocen a Abigail Villantoy Gómez? ¿No?
Hace 6 días
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